Por: Juan Carlos Tejada
Editorial | Palma Digital RD
El Partido Revolucionario Moderno (PRM) se encamina hacia un proceso decisivo para definir sus candidaturas presidenciales, congresuales y municipales de cara a las elecciones de 2028. Ante este escenario, surge una pregunta fundamental: ¿qué método le conviene más a la organización para elegir a sus representantes sin poner en riesgo la unidad partidaria?
Desde mi punto de vista, la convención es el mecanismo más democrático, porque permite que las bases participen directamente y que los votos de los militantes sean contados. Sin embargo, también es necesario reconocer que las encuestas y los acuerdos políticos pueden desempeñar un papel importante en la selección de las candidaturas.
El PRM ha recurrido a diferentes mecanismos en sus procesos internos. Para 2027, el desafío será encontrar un equilibrio entre la voluntad de las bases, la competitividad electoral y la necesidad de preservar la cohesión de la organización.
La sucesión presidencial y los acuerdos políticos
Entre las figuras que han manifestado aspiraciones presidenciales o que forman parte de la discusión sobre la sucesión de 2028 se encuentran David Collado, Carolina Mejía, Wellington Arnaud, Guido Gómez Mazara, Raquel Peña y Tony Peña Guaba.
David Collado aparece bien posicionado en algunas mediciones de opinión, pero la competencia continúa siendo un asunto que deberá resolverse mediante los procedimientos correspondientes. Independientemente de quién resulte ganador, el próximo candidato presidencial tendrá el reto de integrar a los demás sectores y construir una candidatura respaldada por toda la organización.
Por eso, los acuerdos podrían convertirse en una herramienta importante para evitar divisiones y permitir que quienes no obtengan la nominación presidencial continúen contribuyendo al proyecto político del partido.
¿Qué debería hacer el PRM con las candidaturas municipales y congresuales?
En la selección de alcaldes, regidores, directores distritales, senadores y diputados, el partido deberá evaluar cada demarcación de acuerdo con sus particularidades.
En algunos lugares, una convención podría ser la mejor opción; en otros, las encuestas podrían ayudar a identificar a los aspirantes con mayor respaldo. Asimismo, los acuerdos podrían facilitar consensos entre los diferentes liderazgos, siempre respetando las normas electorales y los procedimientos internos.
Las reservas de candidaturas también podrían formar parte de las negociaciones, dentro de los límites establecidos por la legislación vigente. Lo importante es que estos mecanismos no se conviertan en instrumentos para excluir arbitrariamente a las bases o favorecer intereses particulares.
Democracia interna y unidad: la clave para 2028
Mi posición es favorable a una convención en la que se respete la voluntad de los militantes y cada voto sea contado. No obstante, considero que el PRM también tendrá que negociar y construir acuerdos para mantener unidos a sus principales dirigentes y fortalecer sus estructuras territoriales.
Si David Collado resulta elegido candidato presidencial, deberá procurar el entendimiento con Carolina Mejía, Wellington Arnaud, Guido Gómez Mazara, Raquel Peña, Tony Peña Guaba y los demás sectores de la organización. Si gana otro aspirante, tendrá la misma responsabilidad de integrar a quienes no resulten favorecidos.
La unidad no significa que todos deban pensar igual, sino que las diferencias puedan resolverse sin debilitar el proyecto colectivo.
El objetivo del PRM será llegar a 2028 con candidaturas competitivas, una estructura organizada y el respaldo de sus diferentes corrientes. Sin embargo, mantenerse en el poder más allá de ese año también dependerá de la gestión gubernamental y de la decisión que tome el electorado dominicano.
En conclusión, el PRM debe garantizar la democracia para elegir, la transparencia para legitimar sus candidaturas y los acuerdos para fortalecer la unidad. La verdadera prueba será demostrar que puede competir internamente sin dividirse y que sus dirigentes están dispuestos a colocar los intereses de la organización por encima de sus aspiraciones individuales.

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