David Collado sabe que la pregunta lo persigue. Fue diputado, alcalde del Distrito Nacional y durante los últimos cinco años ha ocupado uno de los ministerios de mayor exposición del Gobierno. Su nombre aparece inevitablemente cuando se habla de la sucesión presidencial dentro del Partido Revolucionario Moderno (PRM).
Pero Collado todavía no quiere pronunciar la frase que convertiría las especulaciones en candidatura.
No dice que será candidato presidencial en 2028. Tampoco dice que no lo será.
En una amplia entrevista en Panorama Político con Dionisio Soldevila, el ministro de Turismo prefirió colocar delante de cualquier aspiración el balance de su gestión y sostener que las decisiones políticas llegarán cuando corresponda.
“Cada cosa tiene su tiempo, cada cosa tiene su momento. Y si llegado el momento está para mí, estará para mí. Y si no está, tampoco me voy a morir”, afirmó.
Pero cuando la pregunta fue más directa —si cree que su momento llegará— Collado dejó una respuesta de una sola palabra:
“Llegará”.
Es probablemente la definición política más contundente que ofreció durante una conversación en la que insistió en que actualmente no está haciendo campaña.
“Aquí sentado, del 16 de agosto a esta fecha, no existe una sola declaración de David Collado que haya dicho públicamente: ‘Yo voy a la Presidencia’. No hay una sola actividad de campaña que yo haya realizado”, aseguró.
Su estrategia, al menos según la plantea públicamente, parece descansar sobre otra plataforma: su gestión.
“Quiero salir por la puerta grande”
Collado sostiene que no está dispuesto a sacrificar su paso por Turismo para acelerar una eventual candidatura presidencial.
“Yo estoy concentrado al 200 % en salir como uno de los mejores ministros de Turismo en Latinoamérica”, dijo.
Y planteó una disyuntiva para explicar sus prioridades.
“Si tú me dices hoy: ‘Tiene que salir por la puerta de atrás del Ministerio de Turismo y sí va a llegar a otra posición’, yo te digo: ‘Yo no quiero llegar a la otra posición. Yo quiero salir bien de esta posición’”.
La afirmación resume buena parte de su discurso político actual.
Collado quiere que los resultados obtenidos como funcionario hablen antes que una proclamación electoral.
“Yo creo que los hombres y las mujeres somos lo que hacemos en el presente”, sostuvo.
Su trayectoria, argumenta, demuestra que anteriormente ha sabido esperar.
Recordó que durante su paso por la Alcaldía del Distrito Nacional disfrutó de altos niveles de popularidad y recibió presiones para competir por la candidatura presidencial de 2020.
No lo hizo.
“Me dijeron que si no me tiraba en el 20, que me iba a joder, que mi carrera se acabó. Y no se acabó”, señaló.
También reveló que posteriormente hubo quienes le recomendaron distanciarse del presidente Luis Abinader para evitar que un eventual desgaste gubernamental afectara su posicionamiento político.
Tampoco siguió ese consejo.
“No me alejé, trabajo de la mano con él”, afirmó.
No niega que es político
David Collado junto a Dionisio Soldevila
David Collado junto a Dionisio Soldevila
Collado tampoco pretende presentarse como un funcionario ajeno a las aspiraciones propias de la actividad política.
“Yo no soy monje, claro que no soy cura en una iglesia, soy político”, respondió cuando fue presionado sobre sus planes.
Pero sostiene que no siente desesperación por alcanzar la Presidencia.
“Llegará el momento de tomar las decisiones que hay que tomar en los momentos que hay que tomarlas”, manifestó.
Frente a quienes interpretan sus constantes apariciones presentando estadísticas turísticas como una forma de promoción personal, Collado rechaza que se trate de una campaña disfrazada.
Argumenta que un ministro de Turismo tiene necesariamente que convertirse en promotor del destino que representa.
“El ministro de Turismo tiene que ser un promotor del país. Yo lo que tengo es que generar confianza”, afirmó.
Aseguró que no aparece personalmente en comerciales pagados por el Ministerio de Turismo y que las campañas institucionales utilizan la marca República Dominicana en lugar de promover su figura.
Sin embargo, admitió una realidad política: una gestión que obtenga reconocimiento inevitablemente beneficia a quien la encabeza.
“Si trabajo 18 horas y el trabajo es bueno y todo el sector del turismo dice que es bueno, bueno, pues entonces la cosa va bien y algún beneficio tengo que tener yo. Es lógico, evidente”, reconoció.
De 90,000 visitantes mensuales a los récords turísticos
Para sustentar su balance, Collado vuelve al punto en que comenzó su gestión.
Llegó al Ministerio de Turismo en agosto de 2020, en plena pandemia de COVID-19, cuando aeropuertos, hoteles y terminales de cruceros enfrentaban restricciones sin precedentes.
Según recordó durante la entrevista, en uno de aquellos meses el país apenas recibió alrededor de 90,000 visitantes.
Cinco años después, República Dominicana se mueve en cifras anuales de visitantes que superan ampliamente los diez millones.
Collado atribuye la recuperación a una decisión que considera fundamental: integrar al Gobierno y al sector privado en una misma estrategia.
“Cada decisión que se ha tomado en el Ministerio de Turismo desde agosto del año 2020 a la fecha ha sido consensuada con un comité de marketing público-privado”, afirmó.
También destacó el funcionamiento del Gabinete de Turismo, en el que convergen las instituciones gubernamentales vinculadas al sector y que, según explicó, cuenta con la participación directa del presidente Abinader.
Su razonamiento era evitar que la burocracia retrasara decisiones en momentos críticos.
Admitir que no sabía más que los hoteleros.
Collado identifica otra decisión como determinante en sus primeros meses: reconocer que quienes llevaban décadas trabajando en la industria sabían más de turismo que el recién designado ministro.
“Entendí que yo no iba a saber más de turismo que ellos”, reconoció.
Mencionó empresarios veteranos como Frank Rainieri y explicó que decidió acercarse directamente a hoteleros, operadores turísticos y grandes cadenas internacionales.
Incluso durante la transición gubernamental, en medio de la pandemia, viajó a Filadelfia y Palma de Mallorca.
En España buscó a los grupos hoteleros que concentran una parte importante de las habitaciones de República Dominicana.
Su mensaje, según relató, fue sencillo: quería escuchar qué necesitaba la industria para enfrentar la crisis.
“Estoy aquí para decirles que yo no sé de turismo más que ustedes”, recordó haberles dicho.
A partir de ese acercamiento, sostiene, comenzó a construirse una relación de confianza que posteriormente facilitó nuevas inversiones.
La confianza como eje de la gestión
“Lo principal ha sido generar confianza al sector privado, al internacional y al local”, dijo Collado.
David Collado junto a Dionisio Soldevila
Durante la entrevista insistió repetidamente en ese concepto.
Para el ministro, la inversión hotelera no depende solamente de playas y atractivos naturales. Requiere seguridad jurídica, permisos ágiles, conectividad aérea y comunicación permanente entre Gobierno e inversionistas.
Collado aseguró que más de US$3,000 millones de capital dominicano se encuentran involucrados en inversiones vinculadas al turismo, una cifra que presentó durante la entrevista como muestra de la creciente participación de inversionistas locales.
Mencionó proyectos como St. Regis Cap Cana y nuevos desarrollos en Miches, Puerto Plata y Río San Juan.
También anunció que el proyecto vinculado a Amanera y un grupo de inversionistas asociado al exjugador de Grandes Ligas Alex Rodríguez contempla inversiones superiores a US$1,000 millones, incluyendo villas, nuevas instalaciones hoteleras y la posibilidad de facilidades aeroportuarias para vuelos privados.
Miches, Puerto Plata y los nuevos destinos
Uno de los proyectos que Collado utiliza para explicar su visión es Miches.
A diferencia de polos turísticos que crecieron aceleradamente y posteriormente tuvieron que enfrentar problemas de ordenamiento, sostiene que Miches nació con mayor planificación.
Según explicó, el acuerdo contemplaba aproximadamente US$1,000 millones en inversión privada mientras el Estado desarrollaba infraestructuras esenciales.
Citó proyectos de Hilton, Four Seasons y Hyatt, entre otros.
Puerto Plata constituye otro eje.
Collado apuesta al proyecto Punta Bergantín como instrumento para relanzar la oferta hotelera de la costa norte y combinarla con el crecimiento del turismo de cruceros y el desarrollo inmobiliario.
Su diagnóstico es que durante años Puerto Plata estuvo atrapada en un círculo: los hoteleros argumentaban que no podían ampliar habitaciones porque faltaban vuelos, mientras las aerolíneas sostenían que no podían agregar vuelos porque faltaban habitaciones.
La estrategia, explicó, fue estimular un producto nuevo capaz de romper ese ciclo.
Recuperar el litoral como legado
Pero Collado quiere que su gestión no sea recordada únicamente por las cifras de visitantes.
Una de sus obsesiones, según explicó, ha sido recuperar la relación de las ciudades dominicanas con el mar.
“¿Cómo somos una isla y vivimos de espalda al mar?”, cuestionó.
Enumeró intervenciones en los malecones de Santo Domingo Este, San Pedro de Macorís, La Romana, Samaná, Cabrera y Haina, además de trabajos en Pedernales.
También mencionó recuperación de playas en Guayacanes, Macao, Playa Esmeralda, Las Galeras, Los Patos y Los Quemaitos, entre otras.
Y asumió durante la entrevista un compromiso particular:
“No salgo del cargo sin dejar recuperado Boca Chica”.
Su concepto incluye integrar a vendedores y pequeños comerciantes tradicionales de las playas a la actividad turística mediante capacitación, financiamiento y mejores condiciones para sus negocios.
“Las riquezas no se pueden quedar dentro de las paredes de los hoteles”, sostuvo.
El turismo que viene: menos obsesión con los récords
Quizás uno de los planteamientos más relevantes de Collado sobre el futuro del sector fue que República Dominicana debe comenzar a superar la obsesión por las cifras récord.
Después de años concentrados en recuperar visitantes, entiende que el próximo desafío es organizar los destinos.
“La cantidad para nuestra visión está pasando a un segundo plan”, aseguró.
El nuevo objetivo, explicó, debe concentrarse en planes de ordenamiento territorial, sostenibilidad ambiental, economía circular, nuevas habitaciones hoteleras y mayor conectividad aérea.
Destinos como Samaná, Las Terrenas, Puerto Plata, Miches, Bayahibe y Bávaro-Punta Cana necesitarán distintos niveles de intervención para evitar que el crecimiento termine deteriorando precisamente el producto turístico que se pretende vender.
Cielos abiertos, una pieza clave
Collado coloca la conectividad aérea entre los principales logros de su gestión.
El acuerdo de cielos abiertos entre República Dominicana y Estados Unidos cerró en junio de 2024 una negociación que llevaba más de dos décadas y abrió la posibilidad de ampliar rutas y competencia entre ambos países. Fuentes oficiales confirman que Collado participó directamente en esas negociaciones junto con las autoridades aeronáuticas dominicanas. (Presidencia de la República Dominicana)
Paralelamente, República Dominicana superó la auditoría de la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos para mantenerse en Categoría 1, proceso para el cual el presidente Abinader había designado una comisión encabezada por Collado junto a otras autoridades y representantes del sector. (Presidencia de la República Dominicana)
Para el ministro, la conectividad es fundamental porque Estados Unidos continúa siendo el principal mercado emisor y República Dominicana compite directamente con destinos que pueden ofrecer boletos aéreos considerablemente más económicos.
Diversificar para reducir riesgos
La guerra entre Rusia y Ucrania y posteriormente las fluctuaciones de los mercados norteamericano y canadiense obligaron, según Collado, a modificar constantemente la estrategia promocional.
Su respuesta fue diversificar.
Cuando Europa enfrentó dificultades, Turismo reforzó Estados Unidos y Canadá. Cuando aparecieron señales de desaceleración en Norteamérica, la promoción se desplazó con mayor intensidad hacia Argentina, Brasil, Chile, Colombia y otros mercados latinoamericanos.
El ministerio, explicó, utiliza un centro de inteligencia que analiza procedencia de los viajeros, aeropuertos, características del viaje y comportamiento de cada mercado para decidir dónde concentrar la promoción.
Collado sostiene que esa información ha permitido reducir desperdicios y dirigir los recursos hacia mercados con mejores posibilidades de crecimiento.
“Blanquito apoyado por ricos”
La conversación también entró en uno de los cuestionamientos políticos que Collado dice enfrentar: la idea de que su ascenso ha estado sustentado principalmente por empresarios y sectores económicamente poderosos.
“Mentira”, respondió.
Frente a la descripción de “blanquito apoyado por ricos”, reivindicó su trayectoria de seis años como congresista, su paso por la Alcaldía del Distrito Nacional y sus cinco años al frente de Turismo.
Recordó proyectos legislativos en los que participó y relató particularmente su oposición, siendo presidente de la Comisión de Turismo de la Cámara de Diputados, a un proyecto que habría afectado una playa pública en Bayahibe.
Collado utiliza ese episodio para argumentar que las decisiones tomadas durante toda una carrera pública terminan persiguiendo —para bien o para mal— a un político.
“En las funciones públicas los errores te alcanzan”, expresó.
También aseguró que no tiene familiares trabajando en el Estado y afirmó que cubre personalmente gastos relacionados con viajes y actividades que realiza como ministro.
Son afirmaciones del propio Collado que forman parte de la defensa que hace de su trayectoria y de su modelo de ejercicio público.
Gestión primero, candidatura después
La entrevista dejó así una fotografía particular de David Collado en este momento de su carrera.
No proclama una candidatura presidencial.
No anuncia estructuras políticas.
No fija una fecha para comenzar una campaña.
Y se cuida de presentar sus actuaciones actuales como parte de un proyecto electoral.
Pero tampoco renuncia a esa posibilidad.
Más bien construye su argumento político alrededor de una idea: si llega el momento de buscar la Presidencia, pretende que su principal carta de presentación sea lo que haya hecho en las posiciones que ha ocupado.
Primero diputado. Después alcalde. Ahora ministro.
“Poder. El poder es pasajero”, reflexionó en otro momento de la entrevista.
Dice que entra a cada posición consciente de que llegará el día en que tendrá que abandonarla y que quiere hacerlo con la tranquilidad de haber entregado todo.
En Turismo, eso significa dejar playas recuperadas, malecones renovados, destinos organizados, nuevas inversiones, mayor conectividad y una industria fortalecida.
En política, el calendario corre por otro carril.
Collado insiste en que sabe esperar. Recuerda que pudo buscar la candidatura en 2020 y decidió no hacerlo. Dice que tampoco se distanció de Abinader cuando algunos le aconsejaron hacerlo para proteger su popularidad.
Ahora, con 2028 cada vez más cerca, continúa evitando la proclamación.
Pero cuando se le pregunta si cree que su momento llegará, ya no habla de turismo, inversiones, habitaciones hoteleras ni visitantes.

Imagen ilustrativa del contenido de ejemplo.


