GUAYAQUIL.- Seis presos de la cárcel de la provincia ecuatoriana de Santo Domingo de los Tsáchilas escaparon este lunes tras hacer un hueco en la pared de una de las celdas de un pabellón de máxima seguridad, confirmó la Policía.
El coronel Lenin Peralta, jefe policial de la zona, explicó que recibieron por la mañana una alerta del Servicio Integrado de Seguridad ECU-911 y que cuando acudieron a la cárcel verificaron que había un hueco en la pared de una de las celdas del segundo piso, de máxima seguridad.
El agujero da a un ducto que se utiliza para poner tuberías y que, según el jefe policial, solía ser usado anteriormente por los reclusos para ocultar objetos prohibidos.
Ese ducto, que también fue dañado, conecta con la parte trasera del pabellón, donde los agentes encontraron otro hueco.
Posteriormente los hombres habrían caminado unos 80 metros para llegar a un río que conduce a la parte exterior de la cárcel.
Tres de los fugados estaban en la cárcel por el delito de violación, otro de ellos por asesinato, el quinto por robo y el último por tenencia de drogas.
Peralta señaló que en la celda donde estaban los hombres no hay material relacionado con el daño en la pared, por lo que presumen que ya lo estaban haciendo desde días anteriores.
El jefe policial señaló que están haciendo registros en los pabellones y que las fuerzas de seguridad están realizando sobrevuelos con drones para ubicar a los fugados.
"Personal de inteligencia y de las áreas investigativas se encuentran recopilando información que nos conduzcan a determinar cómo fue la planificación de esta evasión y la ruta", añadió.
Peralta mencionó que las cámaras de seguridad de la parte interior de la cárcel están en mal estado y que no hay videovigilancia en la parte exterior.
Las cárceles han sido uno de los epicentros de la crisis de violencia criminal sin precedentes que atraviesa Ecuador, al haber sido asesinados en su interior unos 600 reclusos desde 2021, la mayoría en una serie de masacres por enfrentamientos entre bandas rivales.
Organizaciones internacionales como Iniciativa Global contra el Crimen Organizado (UNODC, en sus siglas en inglés) han advertido que estos centros se han convertido en espacios desde los que se coordinan actividades ilícitas y disputas territoriales que se producen en el exterior.

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