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¡Cadena perpetua para quienes armen a las bandas criminales de Haití!

¡Cadena perpetua para quienes armen a las bandas criminales de Haití!Imagen ilustrativa del contenido de ejemplo.

¿Quiénes suministran las armas y municiones que terminan en manos de las bandas criminales de Haití? ¿Quiénes financian un negocio que alimenta la violencia, multiplica el terror y amenaza la seguridad de toda la región?

Las bandas no se sostienen únicamente con quienes aprietan el gatillo. Detrás de ellas puede haber traficantes, financistas, empresarios y funcionarios corruptos que convierten la violencia en un negocio.

Las denuncias sobre la presunta participación de militares, policías, empresarios y otros actores en el tráfico de armamento deben investigarse hasta las últimas consecuencias. ¡Nadie puede quedar protegido por su uniforme, su dinero, su nacionalidad o sus relaciones de poder!

La República Dominicana debe actuar con firmeza. Si hay dominicanos financiando, suministrando armas o facilitando municiones a estas organizaciones criminales, deben ser investigados y, si se demuestra su culpabilidad, recibir sanciones severas.

No tiene sentido reforzar la frontera para proteger nuestro territorio mientras alguien, desde dentro del país, contribuye a fortalecer a quienes siembran el terror en Haití.

Es necesario rastrear las armas, desmantelar las rutas de contrabando, perseguir el lavado de activos y congelar los bienes vinculados a estas actividades. También debemos fortalecer la cooperación internacional y las extradiciones, conforme a la ley, para impedir que los responsables encuentren refugio en otro país.

¿Las sanciones? Debemos debatir penas máximas, incluida la cadena perpetua para quienes, con conocimiento e intención, financien o abastezcan de armas a organizaciones terroristas, siempre con respeto al debido proceso y las garantías constitucionales.

¡La nacionalidad no puede ser un escudo, el uniforme una protección ni el dinero una licencia para delinquir!

Si queremos combatir el terror, no basta con perseguir al que dispara. También hay que llegar hasta quien le entrega el arma, financia sus operaciones y hace posible que siga matando.

¡Que se investigue a todos, que se castigue a los culpables y que nadie esté por encima de la ley!