Cuatro dominicanos que escaparon de una base militar rusa y consiguieron regresar a República Dominicana denunciaron haber sido víctimas de amenazas de muerte luego de huir de quienes los reclutaron para viajar a Rusia, en un caso que expone los riesgos de una presunta red de captación de extranjeros para incorporarlos a las fuerzas militares de ese país.
Los hombres lograron refugiarse en un hotel con asistencia de la Embajada dominicana en Moscú, pero aseguran que continuaron recibiendo amenazas de quienes organizaron su traslado. Según los testimonios presentados en un reportaje de N Investiga, uno de los mensajes enviados por WhatsApp advertía que el remitente conocía su ubicación y que la protección diplomática no impediría que los encontrara.
“Yo te tengo ubicado, aunque tú pienses que la embajada te está dando protección, eso no es así”, decía parte del mensaje atribuido al presunto reclutador. En otra advertencia, el remitente aseguraba que podía atraparlos por encima del embajador o de cualquier autoridad dominicana.
Ante la situación, N Investiga informó que contactó a la Embajada de Rusia en República Dominicana para comunicarle que tenía conocimiento de la identidad de los jóvenes y de las amenazas que denunciaban, así como de que el caso había sido informado a la representación diplomática dominicana en Moscú.
La respuesta de la parte rusa fue que convenía mantener informada a la Embajada dominicana y que confiaban en que las personas competentes resolverían la situación.
Tras contactar a otras autoridades, se agilizó el proceso para facilitar el retorno de los cuatro hombres, quienes ya se encuentran en República Dominicana. Sin embargo, su regreso no puso fin a las intimidaciones.
Señalan a presunto reclutador
Como parte de la investigación, N Investiga obtuvo un video de un hombre identificado como Dimas, señalado por los jóvenes como presunto reclutador. Aunque se le atribuye nacionalidad rusa, en la grabación habla con un marcado acento cubano.
El reportaje también expuso que el número telefónico utilizado para enviar una de las amenazas habría sido empleado para hacerse pasar por uno de los dominicanos que escaparon y solicitar dinero a cambio de conceder una entrevista.
En el mensaje enviado a la redacción, la persona pedía colaboración económica porque supuestamente los hombres habían regresado sin dinero ni empleo. N Investiga aclaró que no paga por entrevistas y solicitó a las autoridades investigar tanto el número telefónico como la identidad de la persona que aparece en el video.
Además, después de abandonar las oficinas del medio, los jóvenes recibieron una llamada desde un número privado en la que, según el reportaje, se mencionaron detalles específicos de sus movimientos, el vehículo en el que se desplazaban, las personas que los acompañaban y la hora de su salida.
Estos hechos refuerzan la preocupación por la seguridad de los denunciantes y por la posibilidad de que quienes los reclutaron mantengan mecanismos para vigilarlos incluso después de su regreso al país.
La ONU documenta reclutamiento mediante engaño y coacción
Las denuncias de los dominicanos coinciden con los hallazgos de un informe de la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre Ucrania de las Naciones Unidas, que documentó casos de reclutamiento de ciudadanos extranjeros mediante engaño o coacción para incorporarlos a las fuerzas militares rusas.
De acuerdo con el documento, la investigación examinó casos en 48 países y encontró pruebas de estas prácticas en 29, entre ellos República Dominicana. La Comisión aclaró que excluyó de su análisis a las personas que se incorporaron voluntariamente.
El informe describe cómo hombres de entre 18 y 60 años, muchos de ellos en condiciones económicas vulnerables, son atraídos mediante ofertas de empleos civiles en áreas como seguridad, conducción, mecánica, construcción y transporte.
A cambio, les prometen salarios elevados, alojamiento, ciudadanía rusa y otros beneficios. Sin embargo, en algunos casos, las condiciones cambian al llegar a Rusia, donde los reclutados pierden su libertad de movimiento y les confiscan documentos personales y teléfonos móviles.
En los casos de dominicanos, colombianos y peruanos documentados por la Comisión, los viajes se gestionaban como recorridos turísticos, aprovechando que estos ciudadanos no necesitan visa para entrar a Rusia.
Una vez en territorio ruso, los afectados habrían sido obligados a firmar contratos con el Ministerio de Defensa redactados exclusivamente en ruso, en ocasiones sin posibilidad de traducirlos ni comprender plenamente sus condiciones. Posteriormente, recibían entrenamiento militar limitado y eran enviados al frente de guerra en Ucrania.
Comisiones de reclutamiento y presuntas ganancias
La investigación de Naciones Unidas también identificó pagos exigidos por intermediarios para cubrir supuestos gastos de viaje y preparación. Esas comisiones oscilaban entre 400 y 8,000 dólares, dependiendo de la región geográfica, y podían cobrarse antes del traslado o descontarse del salario posterior del reclutado.
No obstante, las denuncias recogidas por la Comisión van más allá de los costos iniciales. Algunas víctimas y sus familiares aseguraron que los salarios prometidos nunca llegaron, que recibieron cantidades inferiores a las acordadas o que se realizaron retiros no autorizados de sus cuentas. En otros casos, los fondos fueron retenidos o las cuentas quedaron bloqueadas.
El título de este reportaje, “Cada cabeza cuesta 60,000 dólares”, apunta a la dimensión económica que se atribuye al reclutamiento. Sin embargo, el informe de Naciones Unidas citado en el material no establece esa cantidad como una tarifa general por persona; sus hallazgos documentan comisiones de intermediación de entre 400 y 8,000 dólares. La cifra de 60,000 dólares debe entenderse, por tanto, en el contexto de las denuncias y evidencias específicas presentadas por N Investiga, no como un monto confirmado por el organismo internacional.
Naciones Unidas advierte sobre coordinación y coerción
Pablo de Greiff, integrante de la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre Ucrania, explicó a N Investiga que el organismo utiliza una metodología rigurosa de corroboración y exige tres fuentes independientes de información para documentar incidentes.
Entre las evidencias utilizadas figuran entrevistas con víctimas o familiares, documentos de viaje, visados expedidos por autoridades consulares rusas, boletos de avión y otros registros relacionados con el traslado de las personas.
Consultado sobre las denuncias de reclutamiento engañoso, pese a que el embajador ruso en República Dominicana las había calificado de falsas, De Greiff sostuvo que la Comisión encontró indicios de coordinación entre intermediarios y diferentes niveles de las autoridades rusas.
Según explicó, esa coordinación puede producirse desde la gestión de visados y la comunicación de datos de los viajeros hasta la entrega de los reclutados al personal del Ministerio de Defensa en los aeropuertos.
El experto indicó que algunos afectados llegan sin sus teléfonos y son presionados para firmar contratos que no pueden comprender. También relató un caso documentado en el que un hombre que se negó inicialmente a firmar habría presenciado la ejecución de cuatro prisioneros rusos antes de recibir nuevamente la exigencia de aceptar el contrato.
Para De Greiff, estas prácticas constituyen una forma de coacción que puede convertir el reclutamiento en una situación de trata de personas, en lugar de una incorporación voluntaria como combatiente.
Las consecuencias para las víctimas
La Comisión de Naciones Unidas advirtió que quienes logran regresar pueden enfrentar graves consecuencias psicológicas, lesiones permanentes y discapacidades. Muchos también quedan en una situación económica precaria, sin empleo y endeudados por los pagos exigidos durante el proceso de reclutamiento.
De Greiff señaló que los Estados deben fortalecer la prevención mediante campañas de información sobre los riesgos de estas ofertas y establecer mecanismos de apoyo para las familias de las víctimas, especialmente en los casos de personas fallecidas o desaparecidas en el frente de guerra.
El experto insistió en que los gobiernos tienen la obligación de proteger a las poblaciones vulnerables para evitar que sus ciudadanos terminen en situaciones de esta naturaleza.
Los cuatro dominicanos que regresaron al país lograron escapar de una base militar rusa, pero las amenazas que aseguran haber recibido mantienen abierto el caso y plantean interrogantes sobre la identidad de los responsables, los mecanismos de captación y el alcance económico de estas operaciones.
N Investiga solicitó a las autoridades dominicanas investigar los números telefónicos y las personas señaladas en el reportaje, con el objetivo de esclarecer los hechos y determinar las posibles responsabilidades.

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